A la Virgen de la espera

VIRGEN que todo lo esperas
en este mundo que pasa,
en esta esfera que rueda
mientras firme está tu alma;
tú, que reposas los ojos
mirando el cielo y su calma
mientras mi barca se quiebra
sobre la mar despiadada,
ten piedad del que se tuerce
en medio de turbias aguas.
Siembra la espera en mi pecho
para que nazca mañana,
para que broten de nuevo
el sol, la aurora y el alba,
y que rompan tanta noche,
tanta inquietud, tanta nada.
Tú, el espejo de los cielos
que en Belén brillas cual ascua,
Virgen que todo lo esperas,
Madre que todo lo abrazas.

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